En el año 1620, el barco Mayflower
tardó dos meses en cruzar el Atlántico. Los pasajeros de aviones
de hoy hacen el mismo viaje en tan sólo dos horas. El correo
electrónico lo puede hacer en unos segundos. Estos representan
solamente dos ejemplos de las maneras en que la tecnología ha
transformado nuestro sentido del espacio y del tiempo. Tú podrás
imaginar muchos más.
Esta serie de cambios dramáticos se
llama la
globalización, y es una de las
fuerzas más poderosas de nuestra época. Esto significa que
cualquier americano puede, sin esfuerzo adicional, comer uvas
cultivadas en Costa Rica, llevar jeans cosidos en China, y
conducir un coche construido en Japón. Y quiere decir que, cada
día, nosotros nos enfrentamos a opciones que nuestros
antepasados no podían ni imaginarse.
Sin embargo, la globalización también
supone muchas dificultades. Considera el
subcontrato. Esto es lo que
pasa cuando una compañía reemplace sus empleados con una mano de
obra más barata en otro país.
La globalización también puede afectar
nuestra salud. Cuando las personas y los productos se mueven de
un continente al otro, los microbios les acompañan. Pueden
propagarse
la SIDA,
la malaria,
la tuberculosis,
el SARS,
el virus del Nilo Occidental,
la gripe aviaria,
la enfermedad de las vacas locas
y otras enfermedades. Además, existe la contaminación del aire
y del agua que tampoco respetan las fronteras. Una chimenea en
Inglaterra puede provocar la lluvia ácida en Noruega, por
ejemplo.
La globalización no va a irse. Por eso,
todos nosotros tenemos que aprender a enfrentarnos a ella, y a
obtener beneficios de ella a la vez que intentamos resolver los
problemas que cause. El primer paso importante es entenderla.
Este capítulo te informará sobre la globalización y cómo impacta
la salud humana. Aquí ves lo que encontrarás:
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